Perú Republicano
El proceso de Independencia fue muy complejo, involucrando no
solamente cambios ideológicos y campañas militares,
sino también los intereses de varios sectores de la sociedad
colonial. La Independencia llegó en 1821. Fue secundada
por un largo periodo de inestabilidad, durante el cual líderes
civiles y oficiales militares lucharon para obtener el poder
de gobernar un país en caos. Durante sus 32 primeros
años de vida como República, Perú tuvo
51 gobernantes.
Los conflictos imperialistas mundiales, entre 1814 y 1914,
extendidos desde Latinoamérica
-ahora abandonada por España- hasta África.
La clase peruana dominante servía al Imperialismo Inglés,
y basaba su riqueza en grandes haciendas que llegaron a ser
prósperas a expensas de las tierras de las comunidades
indígenas y de la labor de los siervos, los indios
fueron despojados de todo derecho. La economía peruana
fue gobernada por una oligarquía de terratenientes,
cuyos esfuerzos fueron dirigidos exclusivamente a la exportación
de materia prima, aniquilando cualquier posibilidad de industrialización
en el Perú.
La República mantuvo una cierta estabilidad, y facilitó
una entrada mayor a la economía imperialista mundial.
En el Perú, Inglaterra hizo su camino para los Estados
Unidos. Nuevos enclaves mineros robaron sus tierras a las
comunidades de campesinos, y esclavizaron a los indios para
trabajar en las plantaciones de azúcar en la costa
y en las plantaciones de caucho en la selva, lo que hizo peligrar
el futuro de las familias de los campesinos, y condujo sus
vidas a un prematuro y miserable final.
Cerca del final de la guerra con Chile, que duró desde
1879 hasta 1883, la resultante confusión política
permitió a los militares tomar el Estado por un periodo
de diez años. Entre 1919 y 1930, tuvo lugar el primer
flujo de inmigrantes de las montañas a Lima, componiéndose
mayormente de pequeños terratenientes y población
de clase media. Hubo un predominante incremento de la clase
media urbana, especialmente en el proletariado textil. La
ola sindicalista anarquista fue particularmente evidente entre
grupos de los primeros artesanos y obreros, e influenciaron
fuertemente las primeras movilizaciones organizadas de estos
grupos. Este proceso fue adicionalmente fortalecido por la
influencia política e ideológica de los principales
acontecimientos de aquellos tiempos: las Revoluciones rusa
y mexicana.
Entre 1918 y 1933, el número de trabajadores se incrementó
de 12,000 a 18,000. Durante este periodo, principalmente en
Lima, apareció una incipiente industria. Este fue el
tiempo de notable desarrollo organizacional de la clase trabajadora.
En 1924 el partido APRA fue fundado, en 1925 la Confederación
de Ferrocarriles se creó, en 1926 José Carlos
Mariátegui publicó la revista Amauta, y en 1929
nació la Central General de Trabajadores del Perú
(Sindicato General de Trabajadores). En otros lugares, los
campesinos fueron obligados a luchar contra los terratenientes
en defensa de sus tierras, usurpadas mediante violencia o
por supuestas medidas 'legales' en el agresivo proceso de
concentración de tierras en la sierra.
Entre 1922 y 1930, 697 revueltas se dieron lugar en el Perú:
un levantamiento cada 5 días, en demanda de mejores
condiciones de vida y trabajo. Las revueltas de los campesinos
estimularon el desarrollo de ciertas tendencias intelectuales
que reconocieron la necesidad de una reevaluación de
la historia y cultura de los nativos. Esto fue conocido como
la tendencia "indigenista".
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