CAJAMARCA, Leyenda e Historia
La tradición cultural de Cajamarca data de
tiempos anteriores a los Incas. Entre 1,000 A.C. y 200 A.C.
esta área perteneció a la región cultural
del norte que incluyó importantes centros ceremoniales
y cuyos restos nos permiten apreciar hoy, entre otras cosas,
las elaboradas joyas de oro y plata realizados por su gente.
Más tarde, hacia 900 D.C., la Cultura Cajamarca dio vida
en este lugar, una civilización con una rica tradición
de cerámica.
Cuando el Inca Cápac Yupanqui anexó este territorio
al Tahuantinsuyo, el reino de Cuismanco había prosperado
ahí, consiguiendo promover la unidad cultural en el
área: la lengua Culle se había extendido, así
como una serie de seres divinos, como Catequil (rayo), Su
(sol), Chuip (estrella), y Muñ (luna). En su base,
Cajamarca pronto se convirtió en un importante centro
de administración., y a lo largo de su imperio, sus
tejedores se volvieron famosos por su excelencia.
El 15 de noviembre de 1532, El Inca Atahualpa fue tomado
prisionero por un grupo de españoles a quienes Atahualpa
ofreció un cuarto lleno de oro y dos cuartos llenos
de plata como pago por su rescate. Unos meses después,
el Inca fue sentenciado a muerte por garrote. Esto abrió
un nuevo capítulo en la historia de este territorio,
en el que el pueblo de San Antonio de Cajamarca fue consolidado,
erigido en el siglo XVI en los restos de la vieja colonización
Inca. Las actividades agrícolas y ganaderas en aumento
entonces prosperaron, así como la producción
de textiles en los talleres Coloniales, y la magnífica
arquitectura fue desarrollada. Desde 1772, Cajamarca se volvió
muy importante en la economía Colonial, desde que la
Mina Hualgayoc fue descubierta, dando impulso a la recuperación
de la industria minera, la cual estaba in en decadencia. Actualmente,
al mostrar sus vestigios Coloniales, Cajamarca mantiene su
tradición agrícola, artesanal y minera.
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